miércoles, 19 de septiembre de 2007

Compendio de cine en 8 minutos

La lucha por la supervivencia de un pequeño búfalo ilustra las teorías de Bazin.
Por Daniel V. Villamediana (suplemento Culturas de La Vanguardia, 19/9/2007)
Un único plano secuencia, tomado por un videoaficionado, condensa un filme de estructura clásica. Battle at Kruger está filmado en el parque nacional Kruger, en Suráfrica, por David Budzinski y Jason Schlosberg, y se ha convertido en uno de los grandes éxitos en YouTube...

Battle at Kruger ha sido uno de los vídeos más visitados en la historia de la página web YouTube, con más de 16 millones de visitas y más de catorce mil comentarios hasta el momento. Aunque se trata de un vídeo grabado en 2004 ha sido ahora cuando ha logrado su mayor visibilidad convirtiéndose en un fenómeno mediático con referencias incluso en publicaciones como Time.Aparentemente podría parecer un simple vídeo casero de baja calidad sin más interés que el mostrar un enfrentamiento entre animales salvajes en África: una cría de búfalo es atacada por unos leones que, en su lucha por llevársela de la manada, la arrastrarán junto a un río donde aparecerá el siguiente protagonista, un cocodrilo que asimismo luchará contra los leones por llevarse la codiciada presa. Cuando los leones logran llevársela, inesperadamente regresará una manada de búfalos mayor que la anterior, dispuestos a presentar batalla a los leones. La cría finalmente saldrá viva de todo este embrollo.
Más allá del interés documental de la escena (nunca se había visto que unos búfalos regresen y planten cara a los leones como si fueran el séptimo caballería al rescate y hasta los corneen), lo apasionante de este plano secuencia de más de ocho minutos de duración (aunque antes hay un par de planos muy breves) reside en varios puntos. El primero de ellos es que dentro de un vídeo de tan escasa duración se condense una película en sí con todos los ingredientes necesarios para crear una estructura narrativa clásica: sus tres actos, sus puntos de giro (cambios dentro del relato que permiten pasar de uno a otro acto y que suponen giros importantes en la historia) y un clímax final, elementos todos ellos básicos para construir un guión de cine.
Primer acto: llegada de los búfalos y aparición de los leones, que agazapados esperarán el mejor momento para atacar, llevándose a la presa más débil. Justo después llegará el primer punto de giro, que nos llevará hasta el segundo acto. Se trata de la sorpresiva entrada en escena del cocodrilo que quiere llevarse a la presa. Ya estamos de lleno en el segundo acto, que es la lucha entre fieras. Después vendrá el segundo punto de giro que nos llevará hasta el tercer acto: la entrada en escena de la manada de búfalos con cara de pocos amigos que se enfrentará a los leones. Justo antes de acabar la película llegamos al clímax final, cuando los búfalos logran rescatar milagrosamente sana y salvar a la cría.
Pero aparte de esa coincidencia estructural entre cómo se cuenta tradicionalmente una historia y estas imágenes encontradas en la sabana africana grabadas instintivamente por un videoaficionado de un modo tosco pero acertado, lo más significativo de Battle at Kruger es el hecho de que la película funcione tan bien a nivel emocional y narrativo gracias a la utilización del plano secuencia. De este modo, sin fragmentación de planos, sin montaje en definitiva, no se rompe la continuidad de lo real. Si se hubiera roto el plano secuencia mediante el corte, nos hubiéramos alejado de ese cine realista, y de la potencialidad misma del cine como registrador de hechos e imágenes que pregonaba André Bazin, fundador de los Cahiers du cinéma. Bazin vio en su momento en la famosa escena de la caza de la foca del filme Nanook el esquimal (1922), de Flaherty, un ejemplo de la capacidad del cine para filmar la realidad, al ser rodada en un único plano, ya que si se hubiera fragmentado la secuencia se hubiera falseado el momento, el instante único. Según Bazin, si el director hubiese optado por romper la unidad, hubiésemos entrado en el terreno de lo imaginario, de lo representado, igual que sucede hoy en día con la mayoría de documentales sobre animales, que han tomado las herramientas del cine de ficción (guión y montaje especialmente), para falsear lo documentado y hacer sentir al espectador las mismas emociones que se sienten cuando ve un filme de ficción al uso: montaje paralelo, aceleración de los planos según avanza la acción, etc.
Rara vez se encuentra un plano secuencia en el que se produzcan acciones distintas sin servirse del montaje, que habitualmente se utiliza para llevar a los animales ante el espectador del modo en que el director del documental desea (algo a veces inevitable, por otra parte). Se reconstruyen escenas tomadas de la realidad para crear otra. Por eso llama especialmente la atención este vídeo de YouTube, porque logra emocionar tanto por sus inesperados giros como por la unidad espacial y temporal que imprime la utilización del plano secuencia, y es justamente en este tiempo continuo donde podemos encontrar comportamientos tan inesperados como el de animales pacíficos que se vuelven agresivos. Todo lo que no ha conseguido filmar un documentalista lo ha logrado grabar aquí un videoaficionado.

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sábado, 30 de junio de 2007

Mi vida con un teléfono móvil

Carmen Jané, periodista de El Periódico de Catalunya, ha obtenido el octavo Premio de Periodismo Accenture sobre Economía, Innovación y Tecnología, por su artículo Mi vida con un teléfono móvil, publicado el 18 de febrero de 2007.
Aquí se reproduce la parte principal del reportaje.



Mi vida con un teléfono móvil

por Carmen Jané

UN PERSONAJE VIRTUAL NOS CONDUCE POR TODA UNA SERIE DE SERVICIOS QUE OPERADORAS Y EMPRESAS DE CONTENIDOS DAN A LOS USUARIOS DE TELEFONÍA.

Ana se levanta por la mañana con el despertador del teléfono móvil y el sonido del gallo. Es uno de los tonos que descargó tras el envío de dos mensajes de tarifa especial. Y la actividad más habitual que realiza un usuario español en el teléfono móvil, según una reciente encuesta de la empresa Bongiorno. Pero podría ser la rana, el canto de un jilguero o el mugido de la vaca. Hay miles, porque los politonos son sin duda el negocio más rentable para el móvil.
Su teléfono tiene alarmas y puede programar hasta cuatro husos horarios, lo que permite mantener el reloj mental en los viajes intercontinentales. Tras la ducha, Ana se dirige al armario. Pero primero mira el móvil. Una alerta de moda de la revista Hola le ha enviado un mensaje con la sugerencia de estilo del día. Fin de las dudas. Es una más de las alertas que puede recibir a diario sobre el tema que más le interese, incluido el aviso sobre el nivel de polen en la ciudad si es alérgica.
Para el desayuno, el móvil todavía no le traerá el cruasán, pero sí le permite repasar la prensa mientras come gracias a microediciones de diarios o al acceso a webs móviles que ofrecen titulares. Si es supersticiosa, revisará el horóscopo en la pantalla o habrá recibido una alerta con la previsión de su signo para el día, y cuando intuya qué día le espera, puede sondear su estado de ánimo llamando a un número de teléfono. Una aplicación automática, Animo, que una compañía japonesa vendió a la antigua Amena, calibrará su nivel de estrés.
Pero Ana sale a la calle móvil en mano. Otra alerta le da la previsión del tráfico, y si su móvil tuviera receptor GPS, podría trazar la ruta mientras conduce. La aplicación de GPS, sin embargo, va más lejos. Nokia acaba de estrenar un programa de mapas, Smart2go, que, descargado en el teléfono, permite trazar la ruta, aunque luego no se disponga de receptor para seguirla.
En Barcelona, la web del ayuntamiento tiene versión móvil. Se puede consultar el plano de la ciudad, la agenda, el directorio, teléfonos e información sobre cómo llegar a un punto concreto de la ciudad en transporte público. Si Ana decide coger el autobús, en muchas paradas es posible saber cuánto tiempo va a tardar en llegar.
En el trayecto, Ana puede leer un libro en la pantalla del teléfono. Màrius Serra escribió La veritable història de Harald Bluetooth, que se puede descargar vía bluetooth de un punto habilitado para ello. Y Peter Harris, autor del superventas El enigma Vivaldi, se ha comprometido a difundir la introducción de su próxima novela vía mensajes cortos.
Y es que el mensaje corto también tiene poesía. Hay empresas que ofrecen enviar poemas al móvil de la persona que se elija. E incluso una rosa virtual, si el usuario se pone romántico. O un chiste, si tiene ganas de broma, de mal o buen gusto.
Ana decide mirar el correo electrónico de su empresa, para empezar su jornada. La mayoría de terminales tienen habilitada la función del correo, que puede ser push (el usuario recibe la alerta de que le ha llegado un mensaje) o pull (hay que entrar en el servidor para comprobar si hay novedades).
Si hay algún asunto urgente, Ana podrá llamar, responder al correo con otro mensaje o iniciar un chat. Vodafone y Telefónica acaban de conectar sus sistemas de mensajería instantánea para que sus usuarios puedan intercambiar mensajes entre ellos. Una empresa de Madrid, Berggi, ya ofrecía una aplicación que permite chatear con los contactos de cualquier programa de mensajería instantánea desde el móvil.
Pero el teléfono no solo accede a internet desde el navegador del terminal. También puede funcionar como módem del ordenador conectado por bluetooth o vía cable. Las operadoras se han comprometido recientemente a desplegar redes hasta cinco veces más rápidas que las actuales UMTS, con tecnología HSDPA, que permite alcanzar velocidades de descarga de hasta 1,8 megabits por segundo.
El día laboral de Ana puede ser más largo. Si su móvil lleva sistema operativo Symbian (todos los Nokia y Sony Ericsson, por ejemplo) o Windows Mobile, una aplicación llamada Thinprint permite enviar un fax. Y otra, de la empresa Ta with you, le traducirá en el móvil el texto de otro idioma, porque hoy Ana no ha accedido a su clase de inglés de Vaughan a través del móvil.
Hay quien ha ido más lejos a la hora de llevar la empresa al móvil. Emovilia comercializa programas que se presentan como la gestión integral de una pequeña empresa desde el teléfono, con módulos de localización de flotas, gestión de pedidos y de papeleos. Como ha apuntado nuevos teléfonos y contactos, sincroniza el terminal a una agenda que le aloja Telefónica.
A mediodía, Ana no tiene tiempo para ir al gimnasio. Su teléfono acaba de recibir un mensaje de ayuda para dejar de fumar. Conelmovil.com ha desarrollado un programa para abandonar la adicción a los cigarrillos en siete días que funciona según un sistema de intercambio de mensajes.
Como complemento a sus buenos propósitos de abandonar el tabaco, Ana tiene un entrenador personal virtual. Un juego en su móvil, Mobile Trainer, de Kitmaker, le ayuda a mantener la forma física con pequeños ejercicios programados. Requiere bastante constancia y algo de buena fe, porque el móvil no ve y acepta lo que le dice el usuario antes de proponer una nueva rutina.
Después del ejercicio, la mujer ha quedado para comer con unos amigos. Habrá que elegir el restaurante y convocarles. Pero uno de los amigos de Ana ya ha elegido por todos, y envía, desde la web de QDQ, el nombre, la dirección y el teléfono. En el restaurante, también se puede no apagar el móvil. Orange ofrece consejos sobre cómo elegir el vino gracias a un acuerdo con la Guía Penin. Envías un mensaje y te envían consejos sobre el mejor vino del día.
Y si la reunión valía la pena, ¿por qué no una foto Ana podrá revelarla luego en papel gracias a servicios de su operadora. O si es clienta de Telefónica, enviar una postal a una dirección de correo postal con la imagen de la foto que ha tomado.
La comida ha sido agradable. Además, sonaba una canción que había escuchado otras veces y le traía buenos recuerdos. Pero, ¿cómo se llamaba Un servicio de Orange permite descifrarlo. Se llama por teléfono y se acerca el terminal a la fuente de sonido. Además, entre todos se han animado y han comprado un décimo de lotería a través del móvil. Incluso había quien quería apostar con el teléfono.
Tras el café, un poco de relax y algunas gestiones, antes de salir hacia el aeropuerto a buscar a su marido y su hijo que regresan de viaje. El atareado día de Ana pasa también por enviar informes al médico sobre su estado de azúcar, porque es diabética. Un medidor especial conectado al móvil envía el resultado al hospital, para que sigan su evolución. Si hubiera problemas, podría llegar a hablar con su médico por videoconferencia, pero Ana no está segura de que su médico esté dispuesto a ello.
Quien no pone reparos es su casa. Es más, le avisaría si hubiera una incidencia. Un sistema domótico envía alertas si hay alguna fuga u otra circunstancia anómala. Y permite conectarse a la webcam que controla su domicilio solo para comprobar que sigue todo en orden.
Ana toma un taxi para ir al aeropuerto. Hugo y Carlos en el vuelo de las 4, pero Ana ha programado una alerta a través de la web de BCD Travel para saber si el avión llegará con retraso. Como no le apetece escuchar la emisora del taxista, piensa en poner la suya en el terminal, pero luego acaba descargando una canción desde la tienda on line de su móvil. Hoy ha elegido Globe Icon, un grupo virtual exclusivo para móviles de Orange.
Cuando llegan, Ana saca el móvil también para pagar con el sistema Mobypay que admiten unos 4.500 taxis en Barcelona y otros 6.000 en toda España. Una vez en la terminal, algunas aerolíneas como Iberia o British Airways envían alertas, y Air France permite realizar gestiones a través de su web móvil. Lufthansa incluso permite facturar a través de mensajes de texto que envían ellos a los pasajeros. Pero pese a tanta promesa de información, hay días que dan ganas de pedir un tarot por videoconferencia en entumovil.net. Parece que hoy son puntuales, y mientras espera, Ana saca el móvil y se marca una partidita de Tetris. Los videojuegos son otro de los bestsellers en el negocio de las descargas.
A Ana le tranquiliza que Hugo esté con su padre, aunque sabe que podía seguir su itinerario a través de la tecnología, porque el chico, de 11 años, ya tiene su propio móvil. El servicio Localízame de Telefónica explicaría a Ana por dónde se encuentra dentro de un callejero urbano, pero seguramente no por qué puerta aparece en una terminal.
Al final salen. Besos y abrazos reales que compensan los mensajes que se han ido mandando estos días que han pasado fuera, aunque la videoconferencia ha hecho que parecieran más cerca. Recogen el coche en el párking y vuelven a pagar con el móvil. Ana todavía se está sacando el permiso de conducir. Desde Vodafone Live se puede acceder a tests de conducción como los que se resuelven en las autoescuelas. Habrá que pensar en hacer alguno, recuerda...
Las explicaciones de Carlos y Hugo son apresuradas y complejas. Hugo está empeñado en enseñarle las fotos que ha tomado e incluso algún vídeo, que aprovecha para enviar a su página de Myspace y a Youtube. Carlos avisa de que hay que pasar por la gasolinera y Ana saca el móvil para localizar una. Orange tiene un servicio para buscar farmacias, hoteles, párkings, hospitales, albergues, oficinas de turismo, gasolineras, talleres e incluso las coordenadas geográficas con la posición aproximada de donde se encuentra el móvil.
Paran en un centro comercial, y aprovechan para hacer algunas compras para la cena. Un servicio de alertas envía a su teléfono las ofertas del día vía bluetooth. Carlos, en cambio, prefiere mirar cómo están sus acciones en la bolsa después escuchar las noticias de la radio. Y, de paso, el saldo del banco tras la alerta de que ya ha cobrado la nómina, y el del móvil desde el terminal, que esta semana ha tenido un buen uso. Nota algo extraño y hace una videoconferencia con atención al cliente, que toma nota de la queja.
En casa, Hugo le toca a su madre una canción que está medio componiendo y que le gustaría enviar al concurso de maquetas de Vodafone u Orange. Carlos busca la programación de la tele en el móvil, consulta la cartelera de cine por si hay algo mejor y puede comprar la entrada y acaba mirando las noticias por el canal de tele del móvil antes de la cena. Despúes, pagarán una película con el móvil en Digital+ y a dormir.
Carlos y Ana aprovechan para estar solos. Carlos le enseña a Ana algunas de las bromas eróticas por móvil que le han enviado sus compañeros y Ana se echa las manos a la cabeza. Hace 15 años no hubiera podido comprobar el grado de afinidad que tenían, como en ese servicio que promueve Orange. Y a estas alturas, ya no sabe si pedir el divorcio y buscarse otra pareja desde la virtualidad, como desde Moviligo.com, solo para móviles. Pero vuelve a mirar a Carlos y se sonríen. Mañana entrará en Mobilovers, un juego en el que el objetivo es satisfacer al amante virtual. Hoy toca el real.

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lunes, 21 de mayo de 2007

L'estranya vida de la dona de Roses

Aquest és el text del reportatge de la Mayka Navarro, publicat a El Periódico (en català).

L'estranya vida de la dona morta a Roses surt a la llum


-- El cos momificat serà incinerat i les cendres es llançaran al mar
-- Els fills van saber dilluns que el pis havia estat subhastat amb la seva mare dins

L'última vegada que María Luisa Zamora va parlar amb els seus cinc fills, el desembre del 2002 i per telèfon, els va demanar, els va pregar i gairebé els va suplicar que la deixessin en pau. Que volia estar sola. Que no la busquessin mai més. I els fills de la dona el cadàver momificat de la qual va ser trobat dissabte passat en un apartament de Roses (Alt Empordà) no van fer més que complir al peu de la lletra l'últim desig de la seva mare. "Estan destrossats. La seva mare els va abandonar fa 21 anys. Va reaparèixer en fa set, ells es van entusiasmar, però ella va tornar a marxar. I ara tot això. El dolor és immens però li asseguro que els he criat tots cinc sense odi ni rancor, per això ara l'estan plorant".
Carmen, que parla així, es va casar amb el marit de María Luisa Zamora tres anys després que aquesta sortís un matí de casa seva a Móstoles per anar al banc i no tornés mai més. En aquesta ciutat madrilenya va abandonar cinc fills que llavors tenien 2, 3, 11, 13 i 15 anys. A Carmen la va localitzar dimarts el Diari de Girona i ahir va parlar per telèfon amb aquest diari.
Desconcertat i assessorat per un amic advocat, el marit va denunciar fa dues dècades la desaparició de la seva dona a la comissaria de Móstoles i un altre amic periodista va publicar la seva fotografia a Diario 16. La propietaria d'un hostal de Barcelona va reconèixer la dona, ja que s'allotjava en una de les habitacions. "Quan el meu marit va arribar, ella ja se n'havia anat. Encara es va passar tres dies buscant-la nit i dia, però ni rastre", relata Carmen.
El 1993, la mare de María Luisa, desesperada i sense cap notícia de la seva filla, es va posar en contacte amb un programa de televisió de l'època. La dona va aparèixer davant les càmeres i va fer una crida desesperada. La direcció de l'espai va demanar que presentés una nova denúncia a comissaria, i així ho va fer, el 23 de juny del 1993, a la del seu barri, La Latina, de Madrid.
Set anys després, María Luisa va reaparèixer un matí per sorpresa a casa de la seva mare. "És clar que els seus fills la van perdonar. Fes el que fes, era la seva mare", prossegueix Carmen. Li van preguntar per què els va abandonar. I la van voler comprendre, perquè setmanes després el més gran va acompanyar la seva mare a Roses per solucionar un problema. Pocs dies després van tornar a Madrid, però tres mesos més tard ella va tornar a desaparèixer. "Li van trucar, la van buscar però no es va deixar trobar. Els meus fills --i dic que són meus perquè els he criat jo-- es van trencar un altre cop de pena". No van saber res més de la dona fins al desembre del 2002, quan la van buscar per anunciar-li que havia mort l'àvia. I va ser quan ella els va demanar i va exigir que l'oblidessin per sempre.
Fins dilluns passat, que els Mossos d'Esquadra els van comunicar la troballa del cadàver. Els dos fills grans de María Luisa i dos germans van anar ahir al tanatori Vicenç de Figueres per fer-se'n càrrec. Ahir a la nit, Miguel Ángel, el fill petit, va dir que havien decidit incinerar el cos i llançar les cendres al mar, a Barcelona. ¿Per què? "Volia estar sola. Allà estarà tranquil.la i en pau".

¿COM SE SUBHASTA UNA PROPIETAT AMB CADÀVER?
LA NOTIFICACIÓ
A María Luisa Zamora ningú li va notificar que un jutjat tramitava una demanda per impagament dels terminis de la seva hipoteca, perquè estava morta. ¿Com pot tirar endavant un procediment judicial sense que s'arribi a notificar-ho a l'afectat? "La notificació és preceptiva, abans que el creditor presenti la demanda o a posteriori, i també abans de la subhasta", explica Yvonne Pavía, experta en dret immobiliari. "I no val llançar un paper per sota de la porta". "En la causa ha de constar la firma de l'afectat o d'algú del seu entorn que accepti la notificació".
L'EDICTE
Però si els creditors o el personal judicial no troben mai a casa seva l'afectat, la causa no es paralitza. "En cas extrem, la llei preveu que es publiqui un edicte que suposa que n'està informat", explica la lletrada.
COMPRAR SENSE VEURE
El cas, no obstant, té una altra incògnita: ¿com pot ser que el comprador d'un pis en una subhasta no vulgui veure'l abans de pagar una suma tan important com el preu d'una vivenda? Si Jordi Giró hagués entrat a l'immoble abans d'anar a la subhasta, ja hi hauria trobat la dona morta.
"La llei d'enjudiciament civil, aprovada el 2001, va millorar moltíssim el funcionament de les subhastes, però va deixar alguns inconvenients. Per exemple, el comprador --explica Pavía-- no sap el que compra".
ELS RESIDENTS
La resposta a per què la llei no permet aquesta visió prèvia a la compra és complexa. En molts casos els impagaments d'hipoteca els protagonitzen deutors sense diners per pagar i que resisteixen a la vivenda. Els particulars no poden treure'ls a la força. Cal demanar a un jutge que ho faci.

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La extraña vida de la mujer de Roses

Este es el texto del reportaje de Mayka Navarro, escrito en El Periódico (en castellano).

La extraña vida de la mujer muerta en Roses sale a la luz
-- El cuerpo momificado será incinerado y lascenizas se arrojarán al mar
-- Los hijos supieron el lunes que el piso había sido subastado con su madre dentro

La última vez que María Luisa Zamora habló con sus cinco hijos, en diciembre del 2002 y por teléfono, les pidió, les rogó y casi les suplicó que la dejaran en paz. Que quería estar sola. Que no la buscaran más. Y los hijos de la mujer cuyo cadáver momificado fue hallado el sábado pasado en un apartamento de Roses (Alt Empordà) no hicieron más que cumplir a rajatabla el último deseo de su madre. "Están destrozados. Su madre les abandonó hace 21 años. Reapareció hace siete, ellos se entusiasmaron, pero ella se volvió a marchar. Y ahora todo esto. El dolor es inmenso pero le aseguro que he criado a los cinco sin odio ni rencor, por eso ahora la están llorando".
Carmen, quien así habla, se casó con el marido de María Luisa Zamora tres años después de que esta saliera una mañana de su casa en Móstoles para ir al banco y no regresara nunca más. En su casa de esta ciudad madrileña abandonó a cinco hijos que entonces tenían 2, 3, 11, 13 y 15 años. A Carmen la localizó el martes el Diari de Girona y ayer habló por teléfono con este diario.
Desconcertado y asesorado por un amigo abogado, el marido denunció hace dos décadas la desaparición de su mujer en la comisaría de Móstoles y otro amigo periodista publicó su fotografía en Diario 16. La dueña de un hostal de Barcelona reconoció a la mujer, pues se hospedaba en una de sus habitaciones. "Cuando mi marido llegó, ella ya se había ido. Aún se pasó tres días buscándola noche y día, pero ni rastro", relata Carmen.
En 1993, la madre de María Luisa, desesperada y sin ninguna noticia de su hija, se puso en contacto con un programa de televisión de la época. La mujer apareció antre las cámaras e hizo un llamamiento desesperado. La dirección del espacio pidió que presentara una nueva denuncia en comisaría, y así lo hizo, el 23 de junio de 1993, en la de su barrio, La Latina, de Madrid, .
Siete años después, María Luisa reapareció una mañana por sorpresa en la casa de su madre. "Claro que sus hijos la perdonaron. Hiciera lo que hiciera, era su madre", prosigue Carmen. Le preguntaron por qué les abandonó. Y la quisieron comprender, porque semanas después el mayor acompañó a su madre a Roses para solucionar un problema. Pocos días después regresaron a Madrid, pero tres meses más tarde ella volvió a desaparecer. "La llamaron, la buscaron pero no se dejó encontrar. Mis hijos --y digo que son míos porque los he criado yo-- se rompieron de nuevo de pena". No supieron nada más de la mujer hasta diciembre del 2002, cuando la buscaron para anunciarle que había muerto la abuela. Y fue cuando ella les pidió y exigió que la olvidaran para siempre.
Hasta el lunes pasado que los Mossos d'Esquadra les comunicaron el hallazgo del cadáver. Los dos hijos mayores de María Luisa y dos hermanos de la fallecida se trasladaron ayer al tanatorio Vicenç de Figueres para hacerse cargo del cadáver. Anoche, Miguel Ángel, el hijo pequeño, contó que habían decidido incinerar el cuerpo y arrojar las cenizas al mar, en Barcelona. ¿Por qué? "Quería estar sola. Allí estará tranquila y en paz".

¿CÓMO SE SUBASTA UNA PROPIEDAD CON CADÁVER?
LA NOTIFICACIÓN
A María Luisa Zamora nadie le notificó que un juzgado tramitaba una demanda por impago de los plazos de su hipoteca, porque estaba muerta. ¿Cómo puede salir adelante un procedimiento judicial sin que llegue a notificarse al afectado? "La notificación es preceptiva, antes de que el acreedor presente la demanda o a posteriori, y también antes de la subasta", explica Yvonne Pavía, experta en derecho inmobiliario. "Y no vale tirar un papel por debajo de la puerta". "En la causa debe constar la firma del afectado o de alguien de su entorno aceptando la notificación".
EL EDICTO
Pero si los acreedores o el personal judicial no encuentran nunca en su casa al afectado, la causa no se paraliza. "En caso extremo, la ley prevé que pueda publicarse un edicto que le da por enterado", explica la letrada.
COMPRAR SIN VER
El caso, no obstante, tiene aún otra incógnita: ¿cómo es posible que el comprador de un piso en una subasta no tenga interés por verlo antes de pagar una suma tan importante como el precio de una vivienda? Si Jordi Giró hubiese entrado en el inmueble antes de acudir a la subasta, ya habría encontrado a la mujer muerta.
"La ley de enjuiciamiento civil, aprobada en el 2001, mejoró muchísimo el funcionamiento de las subastas, pero dejó algunos inconvenientes. Por ejemplo, el comprador --explica Pavía-- no sabe lo que compra".
LOS RESIDENTES
La respuesta a por qué la ley no permite esa visión previa a la compra es compleja. En muchos casos los impagos de hipoteca los protagonizan deudores sin dinero para pagar y que resisten en la vivienda. Los particulares no pueden sacarlos a la fuerza. Hay que pedir a un juez que lo haga.

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martes, 24 de abril de 2007

La vida en un tram

La vida en un tram

De Marta Pérez Sierra

Fins que Déu ho vulgui, faig un cop al mes aquest mateix viatge. Surto del meu petit món de la llar d’avis, amb la sola companyia del bastó, per acudir a la cita amb el meu nét. M’agrada fer-ho. És un gran esforç, les cames pesants i el cos feixuc no atenen a raons optimistes; se’m fa fatigós anar amunt i avall. L’esgotador passeig entre la residència i la parada del trambaix se’m fa etern, però hi arribo contenta, assoleixo la meva meta, de moment...


M’acomodo confortablement, és la primera parada de la línia T1, Bon viatge, puc triar seient.

De camí cap a Barcelona només penso en el meu nét, el murri del meu nét, quina trapelleria m’explicarà? De quina xicota em parlarà? Es deu haver afaitat els quatre pèls que ell en diu barba? De quin joc d’ordinador em dirà que és un crack? I jo l’escoltaré cofoia i se’m passarà l’estona volant i quan, aclofada en el temps, ell digui: “iaia, que hauries de marxar o no arribaràs a l’hora de sopar” i del bracet m’acompanyi a la parada, Francesc Macià, aleshores s’obrirà no sé quin compartiment de la meva ment i els records començaran a desfilar encara més ràpid que les parades del Tram. El meu nét marxa quan està segur que jo m’he assegut còmodament; ell ho ignora, però em deixa amb la meva vida. Sola? Acompanyada? Depèn de com es miri. La meva vida desfila en el mateix ordre que el recorregut del trambaix.

Transport en el temps.

Francesc Macià, Calvo Sotelo, en aquells temps. Tenia disset anys, ai!, Déu meu, qui ho diria que jo he tingut disset anys! També esperava un tramvia aleshores, el 66, la línea de Plaça Catalunya a Sarrià, que travessava la Diagonal aleshores. Entre petons i abraçades l’esperava, mig d’amagat darrera la marquesina, el meu xicot i jo, mai arribava l’últim petó..., però sí el tramvia.

L’Illa, Numància. M’escapava de la feina els migdies del dijous per anar a dinar amb el meu xicot, aleshores ja el meu promès, a un restaurant molt bufó del carrer Taquígraf Garriga, no sé si encara existeix, segur que no, tot canvia tan de pressa. Jo ho hauria fet cada dia, però ni la feina ni les pessetes no ho permetien. Era una festa entre setmana, un premi, també un estímul i un consol.

Maria Cristina, Pius XII, Palau Reial, Zona Universitària. Vàrem fer la carrera en horari nocturn a la facultat de “Filosofia y Letras” de la plaça Universitat. Estudiàvem junts els caps de setmana; any rere any, llibres, amoretes, apunts, la mare vigilant, la memòria que es perdia entre petons robats.

I ens llicenciàrem, tots dos. Jo vaig treure oposicions i em vaig dedicar a la docència. Ell no va deixar mai l’empresa d’assegurances on va entrar amb setze anys.

Avinguda de Xile. On ara hi ha l’hort urbà, un espai dins la ciutat per conrear, al camí de Torre Melina, veníem a berenar el meu home i jo poc després de casar-nos, els diumenges, i després passejàvem de bracet el nostre amor fins al cinema de barri “Joventut”, de sessió contínua, la seva programació doble ens traslladava a un món aliè. Era una festa de no dir!

Sant Ramon. Can Rigal. Carrer enllà, a l’Hospitalet, hi havia el primer institut on vaig treballar. Ja no hi és. Calia ampliar el centre escolar i fou necessària tota una remodelació. Els alumnes varen anar a altres centres; els docents, on ens varen admetre; jo, a l’Ignasi Iglésies, a Cornellà. Mai no ho hauria dit, que aquell fet canviés la meva vida!

Ca n’Oliveres, Can Clota, Pont d’Esplugues. El meu amagatall. Darrera l’antic ajuntament d’Esplugues, en un carrer de cases humils, vaig conèixer la passió, totes les passions, la de l’amor i la de la por. Al segon pis d’una d’aquelles cases vivia ... Si un sospir fos paraula, si un sospir signifiqués quelcom més que cansament o dubte, sospiraria per explicar com era ell. Fou el meu amant.

La Sardana, Montesa, El Pedró, Ignasi Iglésies. El vaig conèixer fent de mestra. Ell era el pare d’una de les meves alumnes; vidu, alt, atractiu, amb uns ulls negres desafiants i un posat sempre curosament descarat. Malgrat que jo era casada i amb dos fills no me’n vaig saber estar; tot el que digui per justificar-me només seran excuses, l’única veritat és que em va fer perdre el senderi, vaig embogir per ell. Foren cinc anys de mentides per veure’l, cinc anys sense dies ni nits, només ell i el seu cos magre. I després, la Mª Rosa.

Cornellà Centre, Les Aigües. Quan va néixer la Mª Rosa, el meu home va voler que ens traslladéssim a viure a Cornellà, “perquè tu estiguis més a prop de l’Institut”, va dir; sabia que havia d’allunyar-me d’alguna cosa però no de què. No els ho vaig dir mai, ni a l’un ni a l’altre. Tant se val, pensava, ja te’n sortiràs, em repetia.

Fontsanta i Fatjo. També vaig deixar l’Ignasi Iglésies per confirmar al meu amant que no el volia tornar a veure, que sí que volia, però que no podia; m’ho hauria llegit a la pell, que la Mª Rosa era filla seva, i jo coneixia el meu home, si em separava em prendria els nens i això sí que no. Al Fontsanta m’he jubilat.

Bon Viatge. Els meus fills ja són grans; de néts només en tinc un, el fill de la Mª Rosa. Ell em recorda que la passió és un viatge sense retorn. El meu home i jo, en veure’ns grans, vàrem decidir anar a viure plegats a una residència de Sant Joan Despí. Ja fa dos anys que hi som i fins que Déu ho vulgui.

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